viernes, noviembre 25, 2011

EL ESLABÓN PERDIDO: UN GRAN ESPACIO PÚBLICO QUE DEBE RENACER

“Si el espacio público moderno significaba exposición, debate crítico, interacción entre clases y autenticidad, su existencia ha sido cuestionada por la nueva sociedad informacional y la ideología privatista que la acompaña: el habitar tradicional ha sido reemplazado por condominios y otras formas de comunidades enrejadas…”


  McKenzie, E. (1994).                   
 Privatopia: Homeowners associations and the rise of the private government. New Haven: Yale University Press.
  

Y de zonas enrejadas o cercadas, los limeños sabemos mucho. Pero a pesar de ello no me atrevo a afirmar que en nuestra sociedad el espacio público ha desaparecido. No lo creo así.
En algunos casos, el reto es identificar los puntos claves de la ciudad para intervenirlas y generar ese espacio que sea  escenario, y a la vez generador de dinámicas urbanas y sociales. En otras situaciones, la clave es revalidarlos, re-descubrirlo.

¿Puede un gran espacio público, con vocación para la práctica deportiva, convertirse en un dinamizador social… otra vez

Son pocas las personas que tienen el conocimiento de que el lugar donde actualmente se emplaza la Villa Deportiva Nacional (VIDENA), fue en un primer momento, concebido como el Parque zonal N°18 Túpac Amaru. Aproximadamente a finales de los años 60, se dio origen a este gran espacio público que se sitúa entre los límites de los distritos: La Victoria, San Luis y San Borja, en el centro geográfico de Lima Metropolitana.

Ubicación Parque Zonal N°18 Túpac Amarú, actual VIDENADigitalización y Elaboración: Rosaria G.O.  
En dicha década, la población limeña crecía rápidamente, lo cual se debía principalmente a la inmigración ciudadana del interior del país a la capital. Adicionalmente, por esos años también se comienzan a apreciar las primeras barriadas y viviendas apostándose en las laderas de los cerros, con una precaria calidad de vida, con hacinamiento y tugurización como sus principales características.

Con la creación oficial del Servicio de Parques (SERPAR) en 1969, como parte del Ministerio de Vivienda, se evidenciaba la preocupación  por parte de los organismos del Estado de brindar a la población de una red de parques y espacios públicos, cuya vegetación y arborización otorgaran una adecuada calidad de vida, purificando el oxígeno y sobretodo otorgando espacios púbicos de ocio y recreación.
En ese sentido, el área del Parque Zonal Túpac Amaru, abarcaba cerca a las 30 Ha. El proyecto era muy ambicioso, generaba zonas con actividades recreacionales de diversas índoles, zonas cívicas, inclusive una zona arqueológica, ya que colindaba con una huaca de la Cultura Lima (300 a 600 d.C)

Plan Original para el Parque Zonal N°18 Túpac Amaru. Fuente: Archivo IPD.
Digitalización y Elaboración: Rosaria G.O.


La finalización del plan general, tomaría unos años debido a la extensión de la intervención. Sin embargo ya en sus primeros años, contando con zonas accesible era común ver muchos niños, adolescentes disfrutando de sus áreas. Inclusive era escenario de actividades cívicas y culturales. Sin duda se trataba de un gran parque urbano, no sólo para los distritos aledaños, sino con una escala metropolitana que adquiría al estar ubicado estratégicamente en el centro de la ciudad.

Niños jugando en las instalaciones del parque en sus primero años. Fuente: Archivo SERPAR


En la década del 80, según Resolución Suprema N° 072-81-VC-5600,  se resolvió otorgar la administración del parque zonal en mención, al Instituto Peruano del Deporte (IPD), institución que lo dotó de federaciones deportivas y la infraestructura necesaria, para el desarrollo del deporte nacional, conformando lo que hoy conocemos como la VIDENA.

Fotografía aérea de la zona cívica del parque. Fuente: Archivo SERPAR

El uso recreativo propio de un parque se pudo haber repotenciado con instalaciones para el deporte profesional originando una infraestructura que promocione la práctica deportiva y dar como resultado un espacio público con vocación para la actividad física a manera de ocio y/o como disciplina.

En el caso de la VIDENA, el espacio público se burocratizó y se cercó. Generando una barrera física en su relación con la calle y sus usuales visitantes y dar la bienvenida exclusiva a los deportistas federados. Tal vez dicho ‘sacrificio’ de los vecinos pudo ser menos impactante, si se daba paso a nuevos Centros de Alto Rendimiento que mejore el nivel del deporte en nuestro país.

Sin embargo, hasta el día de hoy, sabemos que no es así. Sólo basta caminar al lado del cerco perimetral y ver al interior para darnos cuenta que los espacios están en abandono, el mantenimiento es mínimo y los grandes espacios exteriores para la práctica deportiva están desolados gran parte del día.

Cerco VIDENA, Av. Del Aire. Fotografía: Rosaria G.O.

Si bien es sabido que la actividad deportiva espontánea, como ocio, es realizable en lugares donde se encuentren ciertas condiciones básicas, la práctica profesional, sí requiere infraestructura con medidas y requerimientos obligados bajo estándares internacionales.  Pero ello no quiere decir que ambas zonas no puedan estar integradas dentro de un gran espacio público. Esta intervención o acupuntura urbana, como les gusta decir a algunos amigos, estaría garantizada porque la memoria del parque para los vecinos se complementaría y se reforzaría con lo que hoy representa como institución la VIDENA.

Hoy más que nunca sabemos lo que el deporte puede hacer en nuestra sociedad, en el país, es un fenómeno colectivo, que en las victorias no conoce diferencias, que nos incluye a todos. Así como lo que un espacio público debería permitir.

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