McKenzie, E. (1994).
Privatopia: Homeowners associations and the rise of the private government. New Haven: Yale University Press.
Privatopia: Homeowners associations and the rise of the private government. New Haven: Yale University Press.
Y
de zonas enrejadas o cercadas, los limeños sabemos mucho. Pero a pesar de ello
no me atrevo a afirmar que en nuestra sociedad el espacio público ha
desaparecido. No lo creo así.
En
algunos casos, el reto es identificar los puntos claves de la ciudad para intervenirlas
y generar ese espacio que sea escenario,
y a la vez generador de dinámicas urbanas y sociales. En otras situaciones, la
clave es revalidarlos, re-descubrirlo.
¿Puede un gran
espacio público, con vocación para la práctica deportiva, convertirse en un
dinamizador social… otra vez?
Son
pocas las personas que tienen el conocimiento de que el lugar donde actualmente
se emplaza la Villa Deportiva Nacional (VIDENA), fue en un primer momento,
concebido como el Parque zonal N°18
Túpac Amaru. Aproximadamente a finales de los años 60, se dio origen a este
gran espacio público que se sitúa entre los límites de los distritos: La
Victoria, San Luis y San Borja, en el centro geográfico de Lima Metropolitana.
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| Ubicación Parque Zonal N°18 Túpac Amarú, actual VIDENA. Digitalización y Elaboración: Rosaria G.O. |
En
dicha década, la población limeña crecía rápidamente, lo cual se debía
principalmente a la inmigración ciudadana del interior del país a la capital. Adicionalmente,
por esos años también se comienzan a apreciar las primeras barriadas y
viviendas apostándose en las laderas de los cerros, con una precaria calidad de
vida, con hacinamiento y tugurización como sus principales características.
Con
la creación oficial del Servicio de Parques (SERPAR) en 1969, como parte del
Ministerio de Vivienda, se evidenciaba la preocupación por parte de los organismos del Estado de
brindar a la población de una red de parques y espacios públicos, cuya
vegetación y arborización otorgaran una adecuada calidad de vida, purificando
el oxígeno y sobretodo otorgando espacios púbicos de ocio y recreación.
En
ese sentido, el área del Parque Zonal Túpac Amaru, abarcaba cerca a las 30 Ha. El
proyecto era muy ambicioso, generaba zonas con actividades recreacionales de
diversas índoles, zonas cívicas, inclusive una zona arqueológica, ya que
colindaba con una huaca de la Cultura Lima (300 a 600 d.C)
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| Plan Original para el Parque Zonal N°18 Túpac Amaru. Fuente: Archivo IPD. Digitalización y Elaboración: Rosaria G.O. |
La
finalización del plan general, tomaría unos años debido a la extensión de la
intervención. Sin embargo ya en sus primeros años, contando con zonas accesible
era común ver muchos niños, adolescentes disfrutando de sus áreas. Inclusive
era escenario de actividades cívicas y culturales. Sin duda se trataba de un
gran parque urbano, no sólo para los distritos aledaños, sino con una escala
metropolitana que adquiría al estar ubicado estratégicamente en el centro de la
ciudad.
| Niños jugando en las instalaciones del parque en sus primero años. Fuente: Archivo SERPAR |
En
la década del 80, según Resolución Suprema N° 072-81-VC-5600, se resolvió otorgar la administración del
parque zonal en mención, al Instituto Peruano del Deporte (IPD), institución
que lo dotó de federaciones deportivas y la infraestructura necesaria, para el
desarrollo del deporte nacional, conformando lo que hoy conocemos como la
VIDENA.
| Fotografía aérea de la zona cívica del parque. Fuente: Archivo SERPAR |
El
uso recreativo propio de un parque se pudo haber repotenciado con instalaciones
para el deporte profesional originando una infraestructura que promocione la
práctica deportiva y dar como resultado un espacio público con vocación para la
actividad física a manera de ocio y/o como disciplina.
En
el caso de la VIDENA, el espacio público se burocratizó y se cercó. Generando
una barrera física en su relación con la calle y sus usuales visitantes y dar
la bienvenida exclusiva a los deportistas federados. Tal vez dicho ‘sacrificio’
de los vecinos pudo ser menos impactante, si se daba paso a nuevos Centros de Alto
Rendimiento que mejore el nivel del deporte en nuestro país.
Sin
embargo, hasta el día de hoy, sabemos que no es así. Sólo basta caminar al lado
del cerco perimetral y ver al interior para darnos cuenta que los espacios
están en abandono, el mantenimiento es mínimo y los grandes espacios exteriores
para la práctica deportiva están desolados gran parte del día.
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| Cerco VIDENA, Av. Del Aire. Fotografía: Rosaria G.O. |
Si
bien es sabido que la actividad deportiva espontánea, como ocio, es realizable
en lugares donde se encuentren ciertas condiciones básicas, la práctica
profesional, sí requiere infraestructura con medidas y requerimientos obligados
bajo estándares internacionales. Pero
ello no quiere decir que ambas zonas no puedan estar integradas dentro de un
gran espacio público. Esta intervención o acupuntura urbana, como les gusta
decir a algunos amigos, estaría garantizada porque la memoria del parque para
los vecinos se complementaría y se reforzaría con lo que hoy representa como
institución la VIDENA.
Hoy
más que nunca sabemos lo que el deporte puede hacer en nuestra sociedad, en el
país, es un fenómeno colectivo, que en las victorias no conoce diferencias, que
nos incluye a todos. Así como lo que
un espacio público debería permitir.



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