Siempre quise conocer
Chile. Este año, empecé por
Santiago.
Tantos conflictos,
dimes y diretes, entredichos, resentimientos de más de 100 años que todavía no
entiendo. En los últimos años me he preguntado, qué tal Santiago, su gente. Ahora
que soy arquitecta, qué tal la ciudad? A penas pisé tierras santiaguinas, las
ansias crecieron y no pude evitar, en cada paseo, hacer paralelos con Lima.
Nada más coherente que
comparar similares, y sí, Lima y Santiago, tienen situaciones geográficas
similares, debido a los ‘colonizadores españoles. El rio Mapocho cruza Santiago
de la misma forma que lo hace el Rímac en Lima. Y vaya, ambas capitales están
al pie de un gran cerro del mismo nombre, San Cristóbal. La diferencia geográfica
puntual se da en que Lima es una capital costera del Pacífico, la única en toda la región. Por
su parte, Santiago es una ciudad cercana a los Andes, a 567 msnm.
Tanto Lima como
Santiago, se desarrollaron siguiendo el conocido damero español, en donde el
punto más importante era la plaza de Armas, que en el caso de Santiago se ubica
a unas cuadras del Mapocho, que marca la dirección de una gran vía llamada
Costanera Norte, al igual que el Rímac a la Via de Evitamiento en Lima. Actualmente,
la ciudad de Santiago cuenta con 36 comunas,
lo que equivale a un distrito y su municipalidad, con 5.428.590 de habitantes
en sus 641,4 km² con una densidad que
equivale tres veces la limeña.
El
Centro
En la Plaza de Armas
de Santiago se ha priorizado al peatón, sólo uno de sus lados en donde está El Correo,
es vehicular. La plaza ha sido rediseñada por Pérez de Arce, dotándola de una
cuadrícula de palmeras hacia un lado generando un vacío hacia la Catedral para
que sea parte de la extensión del atrio.
Dos cosas llamaron mi
atención del centro:
Es común ver
edificios contemporáneos de gran altura, a lado de construcciones coloniales.
Ello muestra una heterogeneidad en la tipología en el casco histórico. El más
evidente se encuentra en la esquina del Correo.
El otro punto que quiero
resaltar, no es un edificio sino una vía peatonal, la calle Ahumada, que remata en la Plaza de
Armas, que si te olvidas que estás en Chile, podrías confundirla con el Jr. De
la Unión de Lima. Una calle netamente comercial, con bancas a sus lados, ambulantes
y comerciantes hacia cualquier lugar que dirijas la mirada.
Verde,
yo quiero verde…
Al recorrer los
barrios de Santiago, me llamó la atención los diversos espacios públicos
emplazados en la ciudad, en esquinas, ampliando una calle o La Alameda, que es como los
santiaguinos mejor conocen a la Av.
Bernardo O’Higgins, que recorre de un extremo a otro la comuna de Santiago,
conformándose como una suerte de columna vertebral vial, a cuyos extremos se
encuentros edificios importantes de Santiago como la Casa Central de la
Universidad de Chile y la de la Universidad Católica, además bajo esta avenida
se ha ubicado una de las rutas del metro, la línea roja, que va en sentido
este-oeste, y que tiene en La Alameda, gran parte de sus estaciones.
Volviendo al tema de
los espacios públicos, más allá de su diversidad, entre plazas, parques,
jardines, que son lugares que siempre encontrarás mientras caminas por Santiago
y serán una opción perfecta para tomar un descanso, conversar o simplemente
observar cómo pasa el día en la ciudad. De ellos quiero destacar el tratamiento
de sus pavimentos. Se suele pensar que sinónimo de espacio público es una
extensa área de grass. No necesariamente.
En Santiago se apela a otras opciones, como tierra afirmada o confitillo, que
en zonas públicas, van perfecto por su bajo mantenimiento. El parque de las
Esculturas en Providencia es un buen ejemplo de ello.
Como ya he
mencionado, Santiago cuenta con un metro, que se conforma de 4 líneas abasteciendo
los diferentes polos de la ciudad. Si bien este medio de transporte ha ayudado
al desplazamiento diario de la población, el crecimiento demográfico acompañado
del crecimiento del parque automotor, la expansión urbana y por lo consiguiente
gente viviendo fuera del ‘centro’, generó que en los años 90 se implementara un
sistema de autopistas que si bien aligera el transporte vial, en las horas
punta se genera un caos que nos recuerda a nuestra Javier Prado.
En palabras de
Sebastián Irrarázaval, reconocido arquitecto chileno, la existencia de las
autopistas, genera que el centro pierda
su importancia y se pierda la noción de dónde exactamente está.
Centro
Financiero
Precisamente esta
ampliación de vías, ayudó a la consolidación de un polo económico financiero en
la periferia de oriente. Si Lima tiene su ‘Centro Financiero’, en el corazón de
San Isidro. Santiago tiene su Sanhattan (haciendo referencia a Manhattan),
ubicado entre las comunas de Providencia, Vitacura y Las Condes, donde se erigen los edificios de
oficinas más importantes, en su mayoría con una arquitectura globalizada, de
grandes muros cortinas y vidrio reflejante. Sin embargo, uno de los destacables
es el Edificio Consorcio de Seguros en Providencia, del arquitecto Borja
Huidrobo, construido a inicios de los 90. Dicho edificio plantea una fachada vegetal, por ende viva,
que cambia según la estación. Un sistema que el arquitecto Mathías Klotz
también ha utilizado en la nueva Biblioteca Central de la Universidad Diego
Portales, actualmente en construcción.
Espacio
público y sostenibilidad
Otra decisión de
carácter urbano paisajista, fue la implementación de un sistema de grandes
parques, el más importante por su
extensión de 32 Ha, El Parque
Bicentenario, de Teodoro Fernández, en las faldas del cerro San Cristóbal, bordeando
al Mapocho y la autopista, en la comuna de Vitacura.
Además de su
ingeniosa topografía artificial para tener visuales más agradables, se destaca
la sostenibilidad del mismo al utilizar aguas de pozo, que son tratadas in situ
con una ingeniería que lo libra de las materias pesadas y la enriquece de
nutrientes. Este planteamiento ha marcado definitivamente una nueva forma de
mantener grandes parques públicos, que sin duda serán utilizados en las próximas
intervenciones.
Pero ya que hablamos
de zonas ‘verdes’, un hito visto desde cualquier punto de la ciudad es el Cerro
San Cristóbal, que a diferencia del limeño, ha sido objeto de una intervención
paisajística que lo ha hecho identificarse como un lugar de paseo, deporte y
recreación. Es más, forma parte del denominado Parque Metropolitano de
Santiago, de 722 Ha. Asimismo el pequeño Cerro Santa Lucía, una topografía en
medio de la ciudad es otra buena alternativa más cercana e inmediata para
disfrutar.
Uno es como ninguno
Uno es como ninguno
Si hacemos referencia
a las intervenciones que se han hecho por recuperar o revitalizar el margen del
río Rímac, se puede mencionar el Parque de la Muralla, que para ser sinceros,
no es el más exitoso. Respecto al río Mapocho, es agradable ver que en el
margen correspondiente al casco del centro Histórico, se emplazan parques que
acompañan su recorrido como el Parque de los Reyes, el Parque Forestal y el Parque Balmaceda, que
son visitados constantemente.
Podría ser más larga
aún la lista de ítems para hacer paralelos, la expansión urbana a mediados del
S. XX, las Unidades Vecinales en la etapa del Modernismo, los planes para
repoblar el centro, etc. Propio de que somos de la misma región.
Muchas cosas en
común, pero con decisiones distintas, prioridades distintas, que hacen que
Santiago tenga una evidente mejor calidad de vida en muchos sectores. Lo que
tienen lo potencian, a veces quieren más (la causa, la chirimoya, el suspiro,
ja!) pero bueno depende de nosotros ganarles esa partida, así que dejemos de
lado rencillas y resentimientos pasados, buena vibra también para los hermanos
chilenos.
Miremos lo nuestro,
trabajemos en lo nuestro, hagamos lo nuestro.
Después de mi visita
a la capital chilena, recordé a Vallejo…
“Hay
hermanos muchísimo que hacer”
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