sábado, noviembre 12, 2011

DÍAS DE SANTIAGO



Siempre quise conocer Chile. Este año, empecé por Santiago.

Tantos conflictos, dimes y diretes, entredichos, resentimientos de más de 100 años que todavía no entiendo. En los últimos años me he preguntado, qué tal Santiago, su gente. Ahora que soy arquitecta, qué tal la ciudad? A penas pisé tierras santiaguinas, las ansias crecieron y no pude evitar, en cada paseo, hacer paralelos con Lima.

Nada más coherente que comparar similares, y sí, Lima y Santiago, tienen situaciones geográficas similares, debido a los ‘colonizadores españoles. El rio Mapocho cruza Santiago de la misma forma que lo hace el Rímac en Lima. Y vaya, ambas capitales están al pie de un gran cerro del mismo nombre, San Cristóbal. La diferencia geográfica puntual se da en que Lima es una capital costera del Pacífico, la única en toda la región. Por su parte, Santiago es una ciudad cercana a los Andes, a 567 msnm.

Tanto Lima como Santiago, se desarrollaron siguiendo el conocido damero español, en donde el punto más importante era la plaza de Armas, que en el caso de Santiago se ubica a unas cuadras del Mapocho, que marca la dirección de una gran vía llamada Costanera Norte, al igual que el Rímac a la Via de Evitamiento en Lima. Actualmente, la ciudad de Santiago cuenta con 36 comunas, lo que equivale a un distrito y su municipalidad, con 5.428.590 de habitantes en sus  641,4 km² con una densidad que equivale tres veces la limeña.


El Centro

En la Plaza de Armas de Santiago se ha priorizado al peatón, sólo uno de sus lados en donde está El Correo, es vehicular. La plaza ha sido rediseñada por Pérez de Arce, dotándola de una cuadrícula de palmeras hacia un lado generando un vacío hacia la Catedral para que sea parte de la extensión del atrio.
Dos cosas llamaron mi atención del centro:

Es común ver edificios contemporáneos de gran altura, a lado de construcciones coloniales. Ello muestra una heterogeneidad en la tipología en el casco histórico. El más evidente se encuentra en la esquina del Correo.
El otro punto que quiero resaltar, no es un edificio sino una vía peatonal, la calle Ahumada, que remata en la Plaza de Armas, que si te olvidas que estás en Chile, podrías confundirla con el Jr. De la Unión de Lima. Una calle netamente comercial, con bancas a sus lados, ambulantes y comerciantes hacia cualquier lugar que dirijas la mirada. 


Verde, yo quiero verde…

Al recorrer los barrios de Santiago, me llamó la atención los diversos espacios públicos emplazados en la ciudad, en esquinas, ampliando una calle o La Alameda, que es como los santiaguinos mejor conocen a la Av. Bernardo O’Higgins, que recorre de un extremo a otro la comuna de Santiago, conformándose como una suerte de columna vertebral vial, a cuyos extremos se encuentros edificios importantes de Santiago como la Casa Central de la Universidad de Chile y la de la Universidad Católica, además bajo esta avenida se ha ubicado una de las rutas del metro, la línea roja, que va en sentido este-oeste, y que tiene en La Alameda, gran parte de sus estaciones.
Volviendo al tema de los espacios públicos, más allá de su diversidad, entre plazas, parques, jardines, que son lugares que siempre encontrarás mientras caminas por Santiago y serán una opción perfecta para tomar un descanso, conversar o simplemente observar cómo pasa el día en la ciudad. De ellos quiero destacar el tratamiento de sus pavimentos. Se suele pensar que sinónimo de espacio público es una extensa área de grass. No necesariamente. En Santiago se apela a otras opciones, como tierra afirmada o confitillo, que en zonas públicas, van perfecto por su bajo mantenimiento. El parque de las Esculturas en Providencia es un buen ejemplo de ello.
Como ya he mencionado, Santiago cuenta con un metro, que se conforma de 4 líneas abasteciendo los diferentes polos de la ciudad. Si bien este medio de transporte ha ayudado al desplazamiento diario de la población, el crecimiento demográfico acompañado del crecimiento del parque automotor, la expansión urbana y por lo consiguiente gente viviendo fuera del ‘centro’, generó que en los años 90 se implementara un sistema de autopistas que si bien aligera el transporte vial, en las horas punta se genera un caos que nos recuerda a nuestra Javier Prado.
En palabras de Sebastián Irrarázaval, reconocido arquitecto chileno, la existencia de las autopistas, genera que el centro  pierda su importancia y se pierda la noción de dónde exactamente está.

Centro Financiero
Precisamente esta ampliación de vías, ayudó a la consolidación de un polo económico financiero en la periferia de oriente. Si Lima tiene su ‘Centro Financiero’, en el corazón de San Isidro. Santiago tiene su Sanhattan (haciendo referencia a Manhattan), ubicado entre las comunas de Providencia, Vitacura y Las  Condes, donde se erigen los edificios de oficinas más importantes, en su mayoría con una arquitectura globalizada, de grandes muros cortinas y vidrio reflejante. Sin embargo, uno de los destacables es el Edificio Consorcio de Seguros en Providencia, del arquitecto Borja Huidrobo, construido a inicios de los 90. Dicho edificio  plantea una fachada vegetal, por ende viva, que cambia según la estación. Un sistema que el arquitecto Mathías Klotz también ha utilizado en la nueva Biblioteca Central de la Universidad Diego Portales, actualmente en construcción.




Espacio público y sostenibilidad

Otra decisión de carácter urbano paisajista, fue la implementación de un sistema de grandes parques, el más importante por su  extensión de 32 Ha, El Parque Bicentenario, de Teodoro Fernández, en las faldas del cerro San Cristóbal, bordeando al Mapocho y la autopista, en la comuna de Vitacura.
Además de su ingeniosa topografía artificial para tener visuales más agradables, se destaca la sostenibilidad del mismo al utilizar aguas de pozo, que son tratadas in situ con una ingeniería que lo libra de las materias pesadas y la enriquece de nutrientes. Este planteamiento ha marcado definitivamente una nueva forma de mantener grandes parques públicos, que sin duda serán utilizados en las próximas intervenciones.
Pero ya que hablamos de zonas ‘verdes’, un hito visto desde cualquier punto de la ciudad es el Cerro San Cristóbal, que a diferencia del limeño, ha sido objeto de una intervención paisajística que lo ha hecho identificarse como un lugar de paseo, deporte y recreación. Es más, forma parte del denominado Parque Metropolitano de Santiago, de 722 Ha. Asimismo el pequeño Cerro Santa Lucía, una topografía en medio de la ciudad es otra buena alternativa más cercana e inmediata para disfrutar.  








Uno es como ninguno
Si hacemos referencia a las intervenciones que se han hecho por recuperar o revitalizar el margen del río Rímac, se puede mencionar el Parque de la Muralla, que para ser sinceros, no es el más exitoso. Respecto al río Mapocho, es agradable ver que en el margen correspondiente al casco del centro Histórico, se emplazan parques que acompañan su recorrido como el Parque de los Reyes, el  Parque Forestal y el Parque Balmaceda, que son visitados constantemente.
Podría ser más larga aún la lista de ítems para hacer paralelos, la expansión urbana a mediados del S. XX, las Unidades Vecinales en la etapa del Modernismo, los planes para repoblar el centro, etc. Propio de que somos de la misma región.
Muchas cosas en común, pero con decisiones distintas, prioridades distintas, que hacen que Santiago tenga una evidente mejor calidad de vida en muchos sectores. Lo que tienen lo potencian, a veces quieren más (la causa, la chirimoya, el suspiro, ja!) pero bueno depende de nosotros ganarles esa partida, así que dejemos de lado rencillas y resentimientos pasados, buena vibra también para los hermanos chilenos.
Miremos lo nuestro, trabajemos en lo nuestro, hagamos lo nuestro.
Después de mi visita a la capital chilena, recordé a Vallejo…

“Hay hermanos muchísimo que hacer”

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